TRAUMA Y EMDR:
A lo largo de nuestras vidas pueden sucedernos experiencias traumáticas como: Sufrir un abuso sexual, una crianza incompetente, o tener unas necesidades interpersonales insatisfechas permanentemente por citar solo algunos ejemplos. Pero sufrir un trauma no es por sí solo un trastorno. Es mas una experiencia que nos marca un antes y un después en nuestras vidas, y según como procesemos esa experiencia se puede volver más o menos perjudicial para nuestra salud mental. Por lo tanto, ¿Qué señales nos pueden indicar que no hemos procesado bien el trauma?
Para empezar, hay que tener en cuenta el tiempo pasado. Es natural que tras sufrir un trauma tengamos síntomas como angustia recurrente, recuerdos intrusivos del suceso, aislamiento, un estado de alerta casi permanente o que tendamos a evitar cualquier lugar o situación que nos recuerde al trauma. Esto es lo que se conoce como estrés agudo y suele acompañar a una vivencia traumática. Si el trauma se va procesando, al cabo de unos pocos meses estos síntomas irán desapareciendo. Sin embargo, cuando estos síntomas, entro otros, persisten en el tiempo es cuando podemos hablar de un trastorno por estrés post-traumático (TEPT).
¿Qué factores determinan un mal procesamiento del trauma? Uno de ellos es la disociación. La disociación es un mecanismo de defensa de nuestro cerebro. Dado que los recuerdos asociados al trauma son tan dolorosos que pueden ocasionar un sufrimiento emocional importante, nuestro cerebro los entierra fuera de nuestra conciencia produciendo amnesias referentes al trauma. El problema es que este mecanismo, cuando se alarga en el tiempo, no nos permite procesar el trauma y puede generarnos ansiedad, depresión o una ira destructiva.
Otro de los factores que nos impiden procesar correctamente un trauma son las cogniciones negativas. ¿Qué son? Son creencias destructivas sobre uno mismo, el futuro o el mundo que le rodea y que limitan nuestra vida. Es frecuente que después del trauma adoptemos aprendizajes demasiados defensivos que nos aíslan de los demás y del mundo. Es importante ser conscientes de estas cogniciones negativas y tratar de re-estructurarlas en aprendizajes más constructivos.
¿Qué es el EMDR?
EMDR, (acrónimo en inglés de Eye Movement Desensitization and Reprocessing,) es un tratamiento psicoterapéutico para aliviar la angustia asociada a los recuerdos traumáticos. La EMDR facilita el acceso y el procesamiento de los recuerdos traumáticos para llevarlos a una resolución adaptativa. Tras un tratamiento satisfactorio con EMDR, se alivia la angustia afectiva, se reformulan las creencias negativas y se reduce la activación fisiológica. Pero, ¿En qué consiste? Se expone al paciente a un recuerdo concreto traumático de gran intensidad en secuencias breves, al tiempo que se alterna con un estímulo externo conocido como estimulación bilateral. La estimulación bilateral puede consistir en seguir con la mirada el dedo del terapeuta, o también se puede emplear la estimulación auditiva o el toque con las manos. Este proceso consigue que el cliente procese de manera adaptativa el material traumático y con ello el alivio de la angustia.